16 julio, 2014

Crónica del concierto de Hyde Park

Os presentamos la crónica del concierto de Neil Young en Londres del pasado día 12 de julio, explicado de la pluma de nuestro rusticompañero, y sin embargo amigo, Alberto Mena (líder de los inolvidables Rustie Kastúo).
No hay como escribir así de bien, con formas elegantes y mucho sentimiento para relatarnos sus vivencias en el concierto, dejando que dicten las tripas y filtre el corazón.
Las fotos son del propio Alberto con alguna colaboración de nuestra inigualable rustie-fotógrafa Cristina Costales.

Tras la pasada gira “Alchemy Tour 2013”, que a la postre parece haber sido la gira real y definitiva de Neil Young y Crazy Horse por tierras europeas, los que faltamos a dicha cita nos enfrentábamos a una nueva oportunidad de disfrute del viejo Neil con el Caballo Loco. Por ello, allá por enero, recién anunciada la fecha del Hyde Park londinense en formato macro-festival, nos hicimos con las entradas y nos liamos la manta a la cabeza.
 

En una semana con un tiempo muy lluvioso en Londres y con la duda del set-list resuelta por los dos conciertos previos de esa misma semana en Reykjavik y Cork, nos plantamos en pleno recinto el día previo al concierto. Allí pudimos comprobar el enorme montaje y despliegue que ha puesto Barclaycard (promotora del festival) a disposición de público y músicos. Un montaje semejante al formato Rock In Río madrileño (en el que Neil ya triunfó en 2008), con multitud de pantallas de vídeo y audio y un enorme escenario cubierto por árboles de cartón-piedra que ponían en plena sintonía el gran despliegue con el entorno de Hyde Park. Tiovivos, escenarios de Zumba, carpas para recargar el móvil y chiringuitos varios de comida típica de estos eventos y, lo más importante: Pintas de Fosters a 5 pounds (eso si compras 4 a la vez). La organización mantuvo abierto el recinto durante toda la semana para que los visitantes consumieran o disfrutasen de cine gratis proyectado sobre la pantalla del escenario principal. Costaba creer que sobre ese escenario hubiera actuado el propio Ozzy con sus Black Sabbath el sábado anterior. En definitiva, ya solo nos faltaba ver al tío sobre el escenario, cosa que ocurriría al día siguiente.













Con la esperanza de un día soleado en Londres, nos acercamos a Hyde Park a retirar las entradas. La organización “a la inglesa” nos permitió disponer de inmediato de los tickets en el Box Office unas 4 horas antes del comienzo de la actuación de Neil, con un sol que te picaba en el cogote. Ya a esa hora contábamos con la actuación en el escenario principal de Half Boon Run un grupo totalmente desconocido para nosotros al igual que Tom Odell quienes les tomaron el relevo mientras el sol caía en Hyde Park y nosotros aprovechábamos para tomar una cerveza, visitar las zonas de merchandising (caras y escasas), escenarios secundarios y reencontrarnos con los Rusties playeros que se dieron cita para la ocasión.















Ya en buena compañía saltaron al escenario The National, quienes tuvieron la mala suerte de no captar nuestra atención, pues teníamos temas más importantes que beber y debatir. Así, y tras un chaparrón que nos hacía temer lo peor, cosa que afortunadamente no ocurrió, nos dieron las 19:55, hora prevista para el concierto de Neil.





Con puntualidad británica y estando ya bien situados frente al escenario, apareció Neil con la gorra del revés para enfundarse su Old Black. No esperábamos menos en cuanto a puntualidad, cuando en los propios horarios te advierten: Curfew: 22.30h  (toque de queda) y estos británicos son muy suyos para la hora del cierre. Quizás por eso Neil desde el principio tenía muy medidos los tiempos de su actuación, que se veía abocada a una duración no superior a dos horas y cuarto.










¿Quién a esas alturas no se esperaba que el concierto empezara con Love And Only Love?  Pero una cosa es contar con ello y otra tenerlo enfrente de ti, en directo y con un sonido increíble que, aunque con los graves de la base rítmica clavándose en el estómago, hacían predominar sobre todo la guitarra de Neil. Trallazo para empezar, largo, como todos sabemos, y eminentemente instrumental con largos punteos y partes cantadas que Neil defendió a la perfección, aunque para el estribillo se vio muy arropado por sus dos acompañantes Dorene Carter y YaDonna West, quienes hicieron las delicias del personal en cuanto a rumores y comentarios, en su mayoría muy positivos.
Nos dio la sensación que el público, muy numeroso y acaparando todas las edades, 3 generaciones diría yo, percibió la inclusión de las dos coristas con cierta frialdad. Ciertamente, la mayoría consideramos el line-up como un “sucedáneo” de NY & CH pero ¿A quién molestan dos coristas profesionales hiper-afinadas y armonizadas en todo momento? Lejos de hacer mal a nadie, los coros llevaban los estribillos a unas dimensiones nuevas que potenciaban las armonías en los coros para deleite de todos y descanso de Neil en estas partes.







Sin tregua, seguimos con la también esperada, Goin´ Home del Are You Passionate que se nos hizo cortísima. Aquí la comunión entre Neil y Poncho ya era evidente y Neil la defendió estupendamente a la voz, pese a las altas tesituras del registro de este temazo, para mí desde siempre el mejor sin duda del AYP.
Para el tercer tema llega el primer cambio de guitarra de Neil, quien se desenfunda la Old Black y se cuelga la White Falcon para arrancarse con Days That Used To Be, un temazo de Ragged Glory que a todos nos encanta, pero al que precisamente la White Falcon restó fuerza con un sonido demasiado limpio para mi gusto. Aun así, el tema sonó increíble con ese sonido y esos coros y a Neil se le veía feliz mientas terminaban el tema con unos arreglos nuevos en los que Neil jugaba al despiste con los coros.





Entre tema y tema, vimos a un Neil sonriente, dicharachero con Poncho y Rick Rosas, presumiendo de camiseta con el texto “EARTH” y en ocasiones comiendo algo de un cestillo que parecían cerezas ¿Será verdad que ya no bebe ni fuma?
Sin desenfundarse la White Falcon el concierto siguió con esta nueva versión eléctrica de After The Goldrush que nos encanta y que, pese a estar en un tono completamente distinto a la original, tiene pasajes muy emocionantes. Concretamente la parte de la armónica en la que Neil suelta la guitarra para concentrarse en la armónica sin su tradicional soporte le permitió conseguir algunos bending chulísimos que nos pusieron la piel de gallina. Neil parecía un armonicista blusero en toda regla. Con la Old Black de nuevo comenzaron los acordes de una larguísima Love To Burn, que tuvimos que sacrificar parcialmente entre sus interminables punteos, por temas relacionados con la ingesta de cerveza y su posterior eliminación. Separate Ways rebajó considerablemente la intensidad del concierto y nos pasó un poquito más desapercibida, pese a ser un tema delicioso y poco o nada habitual. Con la White Falcon de nuevo, Neil atacó con Only Love Can Break Your Heart, que no subió la intensidad del concierto precisamente pero nos puso a todos a cantar agarrados del hombro. En este tema disfrutaron especialmente las coristas, que echaron un cable importante al tío para que no sufriera demasiado en las partes más altas.
Llega la parte acústica del concierto con un Blowin´ In The Wind, ciertamente denostado por los “rusties de pro” que seguimos sin entender qué hace en el repertorio, pese a que algunos los tildan de “guiño” a su último disco de versiones A Letter Home. El caso es que en Londres todo el mundo la cantó, pero menos que Heart Of Gold durante la cual prácticamente no escuchábamos al tío y mucho menos su Martin. Uno de los momentos más emocionantes de la noche: verte en medio de tantas miles de personas cantando cada frase de la canción al unísono.



La vuelta a la caña fue ni más ni menos que con Barstool Blues que a todos nos emocionó y nos puso las pilas de nuevo tras 4 temas lentos. Muy corta de duración y Neil sufriendo mucho para llegar a las partes altas. Es una pena que sea un tema realmente difícil de cantar para él, ya que en un clasicazo con el que todos nos emocionamos acabamos sufriendo con él viendo como lo pasa mal cantándolo. Hasta el punto de que, si no recuerdo mal, le hizo desconcentrarse con los punteos y tenerlo que terminar de una manera algo precipitada.
Sin embargo la representación de su último disco Psychedellic Pill, que Neil tocó con su Gibson dorada, sonó francamente bien y fresca, como si formara parte de su repertorio de toda la vida cantando todos eso de “She´s Looking for a good time…” Poncho en esta canción se dedicó a hacer el “gamberro” intercambiando sus coros con Neil, disfrutando y haciéndonos disfrutar. Y sin tregua nos llega otro clasicazo: Cinnamon Girl del que poco cabe resaltar, salvo que por momentos echamos en falta a Billy Talbot cuando Neil se dirige a Poncho para hacer su círculo habitual y se encuentra flanqueado por un Rick Rosas en todo momento muy estático e inmiscuido en su papel prácticamente de músico de sesión. Estos tres temas cortos seguidos de poco más de tres minutos cada uno suponen la parte más dinámica del concierto que es rematada por un Rocking In The Free World bastante más ralentizado de lo habitual pero que nos puso a todos a botar. Y ya con la lagrimilla asomando porque se presagiaba que estábamos ante la parte final del concierto. Aunque nos cueste y no queramos verlo, no podemos dejar de comentar lo que sufrió también Neil cantando RITFW.


Sin embargo, el nuevo tema Who´s Gonna Stand Up And Save The World, para el cual Neil hizo un nuevo cambio de guitarra apostando por una Fender Telecaster esta vez, nos sonó muy fresco y Neil lo cantó a la perfección pese a tener también unas notas bastante exigentes en cuanto a registro y estando ya su garganta castigada en esta parte final del concierto.


Aquí Neil se despide, llevando el concierto poco más de 1 hora y media. Comenzaban las apuestas acerca de los bises. Podrían ser Like a Hurricane o Roll Another Number como las noches anteriores, o quizás otros preferíamos Powderfinger, y otros Cortez de Killer y hay quien apostó que tocaría todas esas además de Thrasher. La realidad fue que finalmente se despachó un Down By The River de casi 20 minutos que nos hizo a todos estremecer. Neil y Poncho se regodeaban en punteos infinitos con Rick Rosas como espectador de lujo, haciendo también algún arreglillo al bajo yendo en esta ocasión más allá de marcar simplemente las notas de las canciones. Pero inevitablemente nos dejó la sensación de ser un repertorio escaso, insuficiente, corto, cosa que ,mucho me temo, todos los rusties sufriremos siempre que vayamos a un concierto de Neil Young, como lo hacemos viendo desmontar el pájaro del teclado de LAH sin ser utilizado.







De Londres Neil marcha a Liverpool y posteriormente al controvertido Estambul donde continúa con esta gira, suponemos que para saldar cuentas pendientes del año pasado y para centrarse posteriormente en temas en los que seguramente ya esté trabajando, de los que esperamos muy pronto tener noticias, y que ojalá tengan que ver con este bonito tema nuevo que Neil viene tocando estos días.
Nosotros, por nuestra parte, no pudimos rematar el concierto como es debido: con una buena pinta en buena compañía, porque en Londres como no vayas con corbata y tacones es imposible tomarte nada a partir de las 23:00 h., así que nos trajimos cuentas pendientes que solucionaremos aquí, estoy seguro que muy pronto.




Texto: Alberto Mena
Fotos: Cristina Costales y Alberto Mena